El 18 de abril. Manifestaciones en toda España: NO AL TTIP

Llamamiento del PCE a participar en las movilizaciones contra el TTIP

ATT00001

Para la mayoría de trabajadores y trabajadoras que viven en los barrios, ciudades o pueblos de cualquier país europeo, el TTIP es un tratado desconocido o ajeno a su realidad. No deja de ser sorprendente la escasa o nula percepción social acerca del impacto que tendrá el TTIP sobre nuestras vidas y libertades, debido a la opacidad y secretismo del proceso. Asimismo no deja de ser complejo hacer descender al terreno de lo concreto la forma dramática en la que cambiará nuestra cotidianidad.

El TTIP nace como un acuerdo en cuya centralidad se ubican los intereses de las grandes corporaciones transnacionales, principalmente estadounidenses, y se pone de espaldas a las necesidades de la clase trabajadora y capas populares. Más allá de la complejidad de los mecanismos y funcionamiento de este tratado de libre comercio, lo cierto es que constituye una poderosa herramienta para terminar de cercenar los derechos de los pueblos, tras una primera oleada de políticas de recortes y ajustes al calor de la crisis. Regula privatizaciones de lo público, de lo social. Flexibiliza leyes, genera grandes espacios de impunidad para que el objetivo principal, el balance de beneficios empresariales sea siempre máximo, independientemente de las condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras y de la explotación de los territorios y recursos. En definitiva un acuerdo que viene a modificar sustancialmente las condiciones materiales de la vida de las personas.

Hay dos aspectos concretos en los que las gentes de a pie notaremos especialmente el impacto del TTIP. En primer lugar, en la pérdida de soberanía, es decir, la imposición de una nueva realidad política, social y cultural en nuestros países. Un nuevo marco normativo impuesto desde arriba, sin la participación del soberano, del pueblo, de nosotros y nosotras. Un cambio de calado porque modifica en lo estructural las relaciones de poder, con la alteración de legislaciones laborales, ambientales, de seguridad alimentaria, etc. Una paulatina desaparición del “estado” en los términos que lo habíamos conocido hasta ahora. Es decir, un proceso constituyente enmascarado, fraguado desde los lobbies de las transnacionales para configurar una realidad que permita intensificar la acumulación de riqueza a través del control de los recursos y de la transferencia de las rentas de capas populares y trabajadoras hacia las elites económicas.

En segundo lugar, en una pauperización progresiva de las condiciones de vida generales. Pobreza y exclusión, comida tratada con agrotóxicos y hormonas ya que incorporaremos alimentos provenientes de EEUU con otros estándares de producción, suelos envenados por fracking, intensificación del uso de los recursos, cambio de modelo energético, devaluación drástica de las condiciones laborales, desaparición de la agricultura familiar y campesina…

Es obvio que debemos desenmascarar este tratado y combatirlo. Pero además, en este proceso vivo, de construcción de un nuevo marco del sentido común, los pueblos, las capas populares y trabajadoras, lo común, debe constituir el centro de nuestra mirada, el eje que articule nuestra lucha. El antagonismo al libre comercio, las alianzas para fundar territorios donde vivir vidas dignas y felices.

http://www.european-left.org/positions/news-archive/stop-ttip-ceta-tisa-no-hay-democracia-sin-la-voluntad-de-los-pueblos

http://noalttip.blogspot.com.es

STOP_TTIP_English_EL

Bruno Moreno, la constancia comunista.

_MG_7562

Fue en mayo de 1918 donde nació En Escalonilla, un pueblo toledano, nuestro hombre Bruno y allí se hizo comunista -de la JSU- “a la vez que me salieron los dientes” dijiste. Después vino la guerra que te pilló en Granollers haciendo un curso de oficial en la Escuela de Fuerzas Blindadas. Desde Cataluña pasaste, en compañía de muchos, a Francia, concretamente al campo de refugiados de Argelés-su-Mer, luego a otro, Barcarés, y de nuevo a Argelés. Para entonces se estaban reclutando brazos para las compañías de trabajo: “mejor fuera que dentro”, pensaste, y te llevaron a Toulouse para hacer hangares. Luego al departamento de Loire y Garonne, y por ahí andabas a la vez que iba concluyendo al que dicen, segunda gran guerra..

Ya en el 44 formando parte de la lucha clandestina contra el fascismo: cuando lo del Valle de Arán, se enganchó con los maquis. Bruno iba en una de las dos brigadas que componían la “excursión” -unos 150 hombres en cada brigada-, cuyo destino, a través del Valle del Roncal, era llegar a Cinco Villas (entre Zaragoza, Navarra y Huesca). Los del Valle de Arán entraban casi en plan de ejército, mientras que lo suyo tendría que ser a lo guerrillero. La cosa se puso fea y cada uno tiró para un lado, algunos consiguieron volver a Francia, Bruno, junto con otros, alcanzó el objetivo pero les echaron el guante.

Contaba Bruno que: “Suerte tuvimos que salvamos el pellejo… Yo llevaba una metralleta, así, cruzada en el pecho junto con las bombas y el culatín “quitao”. Al eschuchar el primer alto me eché las manos al pecho, pero ya nos estaban apuntando…

En los años de la posguerra española el PCE escribió con la tinta roja de la sangre de sus hombres y mujeres la historia de la guerrilla antifascista en la península y pagaron también con el amargo sabor de los barrotes; a nuestro Bruno le cayeron 8 largos años hasta que en septiembre del 52 sale libre de la Colonia Penitenciaria. del Dueso (Santoña)

Después siguieron más años de plomo, lo que algunos historiadores han denominado los largos años de “la gloriosa y heroica clandestinidad”, días de lucha en las fábricas y en los campos, en las universidades, en el movimiento vecinal, de reconstrucción del movimiento obrero, de reuniones clandestinas, de caídas y detenciones, de ponerse en pie y continuar tras ellas, de penas de cárcel y ejecuciones sumarias… Años, en fin, en los que el Partido de Dolores Ibárruri tuvo muchos mandelas cuyos nombres fueron —y siguen siendo— sinónimos de firmeza, honradez, coherencia y dignidad para millones dentro y fuera de España cientos de camaradas anónimos que pagaron con cárcel y hasta con su vida algunos de ellos su firme entrega por la causa de la libertad.

Bruno era de esos anónimos que allá por el 73 desde bastante antes de la legalización del Partido, seguía al pie del cañón, entonces estaba en la Agrupación de la “constru” y era uno de tantos que se dedicaba a esto. Ya en la legalidad, se levantaba todos los días a las seis de la mañana para aprovechar un ratito antes de ir al tajo y difundir las publicaciones del PCE, en la boca del metro del Puente de Vallecas, en Atocha… Y es así como muchos lo recordamos siempre, siempre, distribuyendo Mundo Obrero allá donde hiciese falta, sin ser plenamente conscientes que en esos ojos, en esa constancia que le caracterizaba, había mucho más, había Historia con mayúsculas.

Por eso la mejor conmemoración que podemos hacer hoy a Bruno consiste también en mantener viva —avivar hoy en día— la llama de esa lucha de ya más de 90 años en la que los comunistas, el Partido que no necesita apellidos para ser reconocido, han estado y siguen estando ahí como elemento vertebrador de las luchas de la clase de la que surgió y forma parte destacada.

Si hay unos versos que puedan describir lo que supone ser comunista, lo que representa Bruno con su vida, esos son los de Neruda y vayan de parte de tu agrupación donde hoy como siempre, militar en el Partido en Vallecas es siempre un orgullo, pero hoy es más triste y más difícil, para tu recuerdo:

“Tienen el pellejo curtido y el corazón templado… Por todas partes reciben palos… Palos exclusivos para ellos… Vivan los espiritistas, los monarquistas, los aberrantes, los criminales de varios grados… Viva la filosofía con humo pero sin esqueletos… Viva el perro que ladra y que muerde, vivan los astrólogos libidinosos, viva la pornografía, viva el cinismo, viva el camarón, viva todo el mundo, menos los comunistas…”

Pablo Neruda. “Los comunistas” en Confieso que he vivido.

 

Hasta siempre Bruno!